Taddei no supera el cochinero de Rocha Moya

Taddei no supera el cochinero de Rocha Moya

SIN CENSURA

4 de noviembre de 2026

Sin Censura: Taddei y Rocha Moya

Por: Víctor R. Hernández

En Morena los escándalos de corrupción y las alianzas con grupos criminales se alternan cada semana. Del INE y Guadalupe Taddei saltan a Sinaloa con Rubén Rocha Moya, y de ahí a otros frentes del partido. No hay semana limpia.

El cochinero de Rocha Moya sigue siendo más grande, más documentado y más difícil de ocultar que los pleitos del INE o las rencillas internas de Morena.

El caso Taddei en el Instituto Nacional Electoral ha servido de distracción conveniente. Las acusaciones de opacidad, de uso político del organismo y de conflictos internos se mantienen en los titulares, pero no alcanzan el nivel de gravedad ni el volumen de evidencia que rodea a Rocha Moya.

Mientras el INE discute nombramientos y denuncias cruzadas, en Sinaloa hay

Morena, protección y extradición

transferencias de cientos de millones a empresas de familiares y testigos cooperantes en Estados Unidos.

A Morena le resulta útil mantener vivo el tema del INE. Cada semana que Taddei ocupa la agenda es una semana en la que se diluye la presión sobre Rocha Moya y sobre las investigaciones de la Auditoría Superior de la Federación.

El partido ha aprendido a administrar los escándalos: uno cubre al otro. El de Taddei tapa, temporalmente, el de Sinaloa. El de Sinaloa, cuando reaparece, cubre otros frentes. El ciclo no se detiene.

El viernes pasado el Auditor Superior de la Federación, Aureliano Hernández, confirmó ante la prensa esquemas de triangulación y simulación de operaciones en Sinaloa durante la administración de Rocha Moya. No puso nombres y apellidos porque no puede en esta etapa, pero el periodismo sí lo hizo. Lo que dijo el auditor coincide de forma directa con lo que Víctor Hugo Arteaga ha documentado durante meses en Espectro FM y en Aristegui Noticias.

En agosto de 2025 Arteaga entregó seis carpetas de investigación a la Comisión de Vigilancia de la ASF. Tres meses después la Auditoría confirma que existen compañías,

Triangulación de recursos públicos

contratos simulados y empresas de familiares de funcionarios públicos.

El caso concreto que la ASF tiene reservado —por el proceso de extradición que sigue Estados Unidos— es el de la empresa de Enrique Díaz Vega, exsecretario de Finanzas de Rocha Moya y ahora testigo cooperante. Desde su constructora House, Díaz Vega transfirió 240 millones de pesos a la constructora Chocos de los hijos de Rocha Moya (Rubén, Ricardo y José de Jesús Rocha Ruiz) mediante una subcontratación.

Es el primer caso que se está judicializando.

La ASF lo tiene como información reservada precisamente porque las autoridades mexicanas siguen el proceso de la orden de arresto con fines de extradición solicitada por Estados Unidos.

Díaz Vega se entregó voluntariamente. Estaba en Irlanda del Norte cuando se dio a conocer la orden el 29 de abril de este año. Contactó a las autoridades estadounidenses y comenzó su proceso de cooperación. Su esposa e hija ya están en Arizona. Otros hijos estudian en Europa. Estados Unidos le da el trato preferencial de quien llega primero y aporta información verificada que permite avanzar el caso.

El auditor anterior, David Colmenares, había dicho que todo era “lindo y maravilloso” en Sinaloa y que el manejo de recursos federales era ejemplar. Hoy la propia ASF reconoce que eso no era cierto.

Hubo complicidades. El Congreso local de Sinaloa, entonces dirigido por Tere Guerra, aprobó las cuentas de 2022, 2023 y 2024 sin observaciones reales. La Auditoría Superior del Estado solo observó 13 millones cuando se ejercieron cerca de 300 mil millones.

Morena defendió a Rocha Moya a capa y espada mientras pudo. Cuando regresó al cargo sin autorización de Palacio Nacional, la presidenta lo dejó solo con un tuit, la bancada de Morena en San Lázaro le pidió que “reflexionara”, Citlali Hernández dijo que era decisión personal y Gobernación se deslindó. Cuatro semanas antes le habían dicho que no estaba solo. Ahora sí lo está.

Hasta le pidieron la renuncia a su hija Eneida Rocha Ruiz en el DIF estatal para “no entorpecer las investigaciones”.

A Morena le conviene que el tema Rocha Moya se diluya entre el escándalo de Taddei en el INE y los pleitos internos del partido. Cada semana hay un nuevo foco que distrae.

Pero la triangulación de recursos públicos hacia empresas de hijos y familiares, documentada por la ASF y por periodistas, no desaparece con un cambio de titular en el INE ni con una pelea de bancadas.

Estados Unidos mantiene tres escenarios activos: entrega por parte de México, entrega voluntaria de Rocha Moya o extracción. Hay elementos de la DEA y drones de inteligencia sobrevolando Mazatlán, Culiacán y Los Mochis todos los días. Díaz Vega y el exsecretario de Seguridad ya están colaborando. México no ha detenido a ninguno de los solicitados, pero dos se entregaron. El caso se parece cada vez más al de Javier Duarte, con la diferencia de que aquí el gobierno federal protegió durante años.

No hay semana en la que Morena no tenga un escándalo de corrupción o de vínculos con el crimen organizado. Taddei y el INE ocupan hoy los reflectores, pero el cochinero de Rocha Moya —con transferencias de cientos de millones a empresas de sus hijos, testigos cooperantes en Estados Unidos y confirmación de la ASF— sigue siendo el más grande y el más difícil de ocultar. El olvido no es estrategia: es complicidad.

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En Medio de los Medios

con Víctor Hernández