MORENA LE EXIGE A EMPRESARIOS, ALTOS INCREMENTOS SALARIALES QUE HOY LE REGATEA A TRABAJADORES DEL IMSS

MORENA LE EXIGE A EMPRESARIOS, ALTOS INCREMENTOS SALARIALES QUE HOY LE REGATEA A TRABAJADORES DEL IMSS

Sin Censura.

Por: Víctor R. Hernández G.

la hora de pararse frente a los micrófonos y exigirle a la iniciativa privada que abra la cartera, el régimen morenista se viste de paladín de la justicia laboral.

Para el empresario, para el dueño de la pequeña miscelánea o el taller mecánico que apenas llega a fin de mes, la orden de Palacio es tajante: suban los salarios, absorban los costos y no se quejen, porque la "justicia social" no se regatea.

Pero cuando el patrón es el propio Estado y los que cobran son los médicos, enfermeras y camilleros del IMSS, la generosidad se extingue y aparece la mezquindad tecnocrática más recalcitrante.

Hoy la base trabajadora del Seguro Social le dio una bofetada de realidad a la cúpula. Ayer, miles acudieron a las urnas con una consigna clara: rechazar el convenio de migajas pactado en lo oscurito entre la dirección institucional y una dirigencia sindical entregada al morenismo. Pretendían que el personal de salud aceptaras dócilmente un raquítico 2.9% de aumento directo al tabulador, mientras la inflación real devora la canasta básica y la exigencia gubernamental al sector privado no baja de los dos dígitos, año con año.

La contradicción raya en el cinismo puro, un fariseísmo que la columnista Maricarmen Cortés resumió con precisión quirúrgica: el gobierno es, lisa y llanamente, un pésimo patrón. Con el dinero ajeno es dadivoso; con el presupuesto que administra, tacaño con quien realmente trabaja y derrochador con sus caprichos.

El argumento oficial para negarle a los trabajadores de la salud un incremento digno del 10% es el de siempre: "no hay margen presupuestal", "el pasivo laboral", "la responsabilidad fiscal". Una burla descarada. Recursos públicos sobran, el problema es dónde deciden enterrarlos. Año con año se destinan carretadas de miles de millones de pesos a subsidiar elefantes blancos deficitarios: las pérdidas operativas del AIFA, los sobrecostos astronómicos de la Refinería Dos Bocas y el barril sin fondo del Tren Maya. Para alimentar el orgullo de obras faraónicas que siguen sin arrojar rentabilidad ni beneficio palpable, el grifo presupuestal jamás se cierra; pero para el médico que opera sin insumos o la enfermera que dobla turno en clínicas desvencijadas, solo hay 2.9% y un discurso de austeridad forzada.

El voto de castigo de la base trabajadora del IMSS expone dos derrotas para el morenismo. La primera, el fracaso del control corporativo: los liderazgos sindicales domesticados ya no pueden garantizar el sometimiento de sus agremiados a espaldas del quirófano. La segunda, la caída definitiva de la careta moral del régimen.

No se puede exigir a los empresarios lo que el propio gobierno se niega a cumplir en casa. Si para las micro y pequeñas empresas no hay tregua bajo el pretexto del bienestar obrero, el Estado mexicano no tiene calidad moral para regatear el salario de quienes literalmente salvan vidas en este país. Los trabajadores del Seguro Social ya dijeron "basta" en las urnas; ahora le toca al gobierno demostrar si su mentada justicia laboral es doctrina de Estado o simple demagogia electoral.

La Mirada holística de la Información

En Medio de los Medios

con Víctor Hernández