INEGI: Morena en caída libre y no por narco, por mal gobierno.

Sin Censura.

Por: Víctor R. Hernández

El desplome en la satisfacción ciudadana con los servicios públicos, revelado por el propio INEGI, no es solo un mal dato más. Es una bomba de tiempo para Morena rumbo a las elecciones intermedias de 2027.

En 2027 se renovará la Cámara de Diputados federal completa y al menos 17 gubernaturas, además de cientos de presidencias municipales y congresos locales. Históricamente, las intermedias son un castigo para el partido en el poder. Esta vez, Morena llega con una herida abierta en lo que más le duele: el bolsillo y la calidad de vida diaria de la gente.

1. Golpe al núcleo duro de su legitimidad

Morena ganó y consolidó poder prometiendo que “con ellos le iría mejor al pueblo”. Los datos del INEGI destruyen esa premisa:

  • Caída fuerte en hospitales estatales, educación universitaria, autopistas y servicios básicos (drenaje, alumbrado, carreteras).
  • La gente no está teorizando. Está viviendo peor.

Cuando el ciudadano siente que paga impuestos (directos o inflación) y recibe peor servicio, el voto de castigo se activa. Esto no se resuelve con mañaneras ni con culpar al “neoliberalismo”. Se siente en la carretera llena de baches, en la sala de espera del hospital y en la escuela pública deteriorada.

2. Los gobernadores morenistas, lastre principal

La caída no fue gradual: se concentró en los últimos dos años, justo cuando muchos gobernadores de Morena llevan tiempo en el cargo.

Muchos de ellos “no dan el ancho”. Su bajo desempeño arrastra la marca Morena nacional. En 2027, varios de esos estados van a las urnas. Si la ciudadanía asocia Morena con malos servicios, los candidatos guindas cargarán con ese lastre, incluso si intentan deslindarse del gobernador en turno.

3. Escenario probable para 2027

  • Diputados federales: Morena mantendrá la mayoría simple, pero podría perder terreno significativo (de los 39-45% actuales en encuestas hacia abajo). Una oposición más unida podría arrebatarle la mayoría calificada y complicar reformas constitucionales.
  • Gubernaturas: En estados donde los gobernadores morenistas están más reprobados, la alternancia es real. La oposición (PAN-PRI-MC) o candidaturas ciudadanas fuertes podrían capitalizar el descontento.
  • Voto urbano y de clase media: Precisamente donde más se siente el deterioro de servicios (ciudades grandes), Morena es más vulnerable. El voto joven y el que no es clientelar también puede moverse.

El “beneficio de la duda” que tuvo López Obrador ya se agotó. Ahora evalúan resultados concretos. Y los resultados, según el INEGI, son malos.

4. La gran oportunidad de la oposición

Si la oposición entiende que el hartazgo con los servicios es transversal (no solo de “fifís”), puede construir una narrativa potente: “No se trata de izquierda o derecha, se trata de que te funcionen las cosas básicas”.

Morena ya no compite solo contra el PRIAN. Compite contra la realidad cotidiana. Y la realidad, en este momento, le está cobrando factura.

Conclusión dura y clara:

El INEGI acaba de entregar a la oposición el argumento más poderoso para 2027: Morena no solo no mejoró la vida de la gente, la empeoró en lo fundamental.

Si no hay un giro radical en la gestión de servicios públicos en los próximos meses, 2027 no será una ratificación cómoda. Será un referéndum donde la ciudadanía dirá con el voto lo que ya está gritando en silencio: basta de promesas, queremos resultados.

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con Víctor Hernández