Sin Censura.
20 de octubre de 2026
Por: Víctor R. Hernández G.
El sábado 17 de octubre Francia contó más de 550 mil personas en las calles. Lo que nació como protestas estudiantiles por falta de maestros y escuelas deterioradas terminó con el ayuntamiento de Limoges en llamas, su campanario derrumbado y miles de comercios saqueados. Cientos de policías resultaron heridos y hubo un muerto. El gobierno de Macron habla de violencia urbana y de ultraizquierda radicalizada. Los mercados, más fríos, ya cobran la cuenta: los bonos franceses han llegado a rendir más que los de Grecia.
México debe mirarse en ese espejo. No porque nuestras calles ardan todavía con la misma intensidad, sino porque las decisiones de la 4T empujan al país por la misma pendiente. La crisis económica no llega de golpe. Se traduce, capa por capa, en deterioro de la salud, del sistema educativo y de la seguridad pública, mientras Morena permite que sus políticos se asocien con grupos criminales en campañas y en el ejercicio del poder. La realidad que vive Francia y México, se explica en cinco capas:

1- La primera capa es fiscal. Francia arrastra un déficit superior al 5 % del PIB y una deuda cercana al 120 %. El gasto es rígido y el costo de refinanciar la deuda crece. México no está en el mismo porcentaje, pero la dirección es idéntica. El gobierno de Sheinbaum proyecta dejar miles de millones de pesos adicionales de deuda. Los requerimientos financieros se mantienen por encima del 4 % del PIB por quinto año consecutivo. HR Ratings acaba de recortar la calificación soberana de BBB+ a BBB por deterioro fiscal y bajo crecimiento.
No hay reforma fiscal a la vista antes de 2027 o 2028. Los intereses de la deuda ya superan lo que reciben estados y municipios. Se pospone lo inevitable y se carga a las siguientes generaciones. Como en Francia, el margen se estrecha mientras los programas sociales y las pensiones absorben recursos que deberían ir a inversión productiva y a servicios básicos.
2- La segunda capa es previsional e intergeneracional. En Francia la proporción de activos por jubilado se acerca a un nivel crítico y la reforma de la edad de retiro fue suspendida para no enfurecer a los baby boomers. El gasto en pensiones desplaza el de educación. En México el sistema de pensiones también presiona. Trabajadores del IMSS exigen aumentos del 10 %, abasto de insumos y revisión del régimen de jubilación, mientras el presupuesto relativo para medicinas registra recortes y el gasto de bolsillo de los hogares sube.

3- La tercera capa es demográfica y de integración. Francia tiene aproximadamente un tercio de su población adulta con ascendencia migratoria en tres generaciones. Las brechas en las periferias alimentan la marginalidad. México no enfrenta la misma dinámica migratoria, pero sí una fractura interna profunda. Regiones enteras donde el Estado ha cedido control territorial a grupos criminales. Esa “integración” fallida no es de extranjeros, sino de ciudadanos abandonados a la lógica del narco y la extorsión.
4- La cuarta y quinta capas —instrumentalización política y radicalización— tienen su equivalente mexicano en la permisividad hacia la colusión. En Francia, sectores de la ultraizquierda radicalizaron protestas estudiantiles de cara a las elecciones de 2027. En México, Morena enfrenta denuncias reiteradas de asociación de sus militantes con grupos criminales. Investigaciones periodísticas, señalamientos de autoridades estadounidenses y detenciones en la Operación Enjambre muestran alcaldes, legisladores y gobernadores vinculados a cárteles o a huachicol fiscal.
El gobierno ha extraditado cabecillas a petición de Estados Unidos, pero rechaza de forma sistemática las pruebas contra sus propios correligionarios. El resultado es el mismo: la violencia se tolera porque sirve a fines políticos. Mientras Francia ve black blocs converger en las calles, México ve a grupos criminales financiar o proteger candidaturas y luego exigir cuotas de poder territorial.

Estas capas ya se traducen en crisis concretas. En salud, el IMSS acumula protestas por desabasto y falta de personal. Casos de muertes de neonatos en hospitales de Durango y Jalisco no son anécdotas; son síntomas de un sistema que no sostiene la calidad mínima. En educación, PISA 2025 muestra a México con 388 puntos en matemáticas. Solo el 30 % de los estudiantes de 15 años alcanza el nivel básico, frente al 65 % de la OCDE. El retroceso es sostenido.
En seguridad, la violencia no se ha extinguido. Homicidios, extorsión y control territorial persisten en entidades como Sinaloa, Morelos y Guanajuato. La estrategia heredada y la incapacidad de separar al partido de intereses criminales impiden una contención efectiva.
Francia no es un modelo a imitar; es una advertencia. Su crisis nació de la negativa colectiva a reformar sistemas insostenibles. México aún tiene margen, pero se reduce cada mes que se pospone la reforma fiscal, cada vez que se defiende a un político señalado por nexos delictivos y cada presupuesto que prioriza el clientelismo sobre la inversión en salud y educación de calidad. El espejo de Limoges —un edificio histórico reducido a escombros— no es solo francés. Si las decisiones gubernamentales siguen empujando al país hacia déficits persistentes, sistemas colapsados y una seguridad comprometida por la asociación de Morena con grupos criminales, el estallido no será importado. Será propio. Las elecciones de 2027 decidirán si México corrige el rumbo o acelera hacia el mismo punto de no retorno.
