El daño perverso de la 4T a la juventud mexicana

El daño perverso de la 4T a la juventud mexicana

SIN CENSURA

2 de noviembre de 2026

Por: Víctor R. Hernandez

Sin Censura: estudiantes y permanencia escolar

La UNESCO acaba de documentar lo que el gobierno de la 4T niega con cifras infladas: sus becas ahuyentan estudiantes. El Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2026 estima que la sustitución de Prospera por las becas Benito Juárez redujo 12 puntos porcentuales la matrícula de varones en bachillerato, en localidades de alta cobertura previa.

El mecanismo es claro. Prospera condicionaba el pago a la asistencia escolar. Las becas actuales se entregan por el simple hecho de estar inscrito el primer día. El informe recupera la investigación de Márquez-Padilla, Parker y Vogl sobre el retiro de 2019 y señala que esa transición de pago condicionado a incondicional provocó la caída, resalta el reportaje de El Universal, publicado este domingo 1 de diciembre.

Prospera concentraba recursos en el 20% más pobre, con un censo riguroso. Las becas Benito Juárez y Rita Cetina expanden el universo sin distinguir condiciones económicas. El resultado es más beneficiarios, menos apoyo real por estudiante y menor incentivo para permanecer en la escuela.

Carlos Mancera, exsubsecretario de Educación Pública, calcula que en bachillerato las becas actuales entregan entre 25.8% y 42.1% menos recursos en términos reales que Prospera en 2018. La Benito Juárez da 9,500 pesos anuales. Prospera equivalía, actualizado a 2026, a entre

Comparativo de apoyos de Prospera y becas Benito Juárez

12,808 y 14,428 pesos para hombres, y entre 14,569 y 16,401 para mujeres, según el grado.

La mayor pérdida golpea a las alumnas de tercero: 6,901 pesos menos, una reducción del 42.1%. Prospera aumentaba el monto con el grado y privilegiaba a las mujeres desde secundaria. El diseño actual diluye el apoyo precisamente donde más se necesita para sostener la permanencia.

En primaria, Rita Cetina entrega 2,500 pesos anuales para útiles y uniformes. Frente al valor actualizado de Prospera, la brecha va de 15.5% en los primeros grados hasta 53.9% en sexto. En secundaria, el componente adicional por cada estudiante extra es entre 55.6% y 64.7% inferior a la beca individual de Prospera.

Aurelio Nuño, exsecretario de Educación Pública, señala que la eliminación de Prospera debilitó los incentivos para que los adolescentes de las familias más pobres siguieran estudiando. Un estudio reciente de economistas muestra que, al quitar Prospera y poner las becas de López Obrador, cayeron las coberturas educativas y aumentó el empleo informal juvenil.

“Por no dar becas sustantivas a los más pobres, muchos tuvieron que abandonar la escuela e irse a trabajar”, resume Nuño. Las familias marginadas enfrentan presiones económicas mayores; sin un monto suficiente y sin condicionante de asistencia, el adolescente sale al mercado informal.

Mancera advierte que el dinero por sí solo no garantiza permanencia, sobre todo cuando hay rezagos graves desde la educación básica. Un adolescente que llega al bachillerato sin dominar las tablas de multiplicar difícilmente continuará, sin importar la beca. “Cuánto tiempo va a pasar antes de que se frustre y abandone”, plantea.

Las becas actuales perdieron el mecanismo central de Prospera: la verificación de asistencia por los docentes. Ahora basta el registro inicial. Los apoyos siguen llegando aunque el alumno deje de asistir. Esto permite sobreestimar la matrícula y mantener el flujo de recursos hacia las familias.

Prospera integraba salud, nutrición y educación, y destinaba recursos compensatorios a las escuelas de menores ingresos. Las becas de la 4T, con un presupuesto estimado en alrededor de 200 mil millones de pesos, se distribuyen sin priorizar a los más necesitados. “No tienen un fin

Estudiantes afuera de la escuela

compensatorio, porque no otorgan más recursos a los que más lo necesitan”, sostiene Mancera.

El 19 de octubre, el coordinador nacional de Becas para el Bienestar reportó 19 millones 593 mil 156 estudiantes beneficiarios, con más de 136 mil 902 millones de pesos en 2026. Se prevé llegar a 22 millones. Rita Cetina concentra casi 15 millones, con 84 mil 800 millones. Son números políticos, no educativos.

El esquema funciona como transferencia clientelar de amplio espectro. Amplía el universo de beneficiarios para generar dependencia y lealtad, mientras reduce el monto real y elimina la condición de asistencia. El control corporativo opera mediante la lista de inscritos: más familias amarradas al padrón, menos exigencia de resultados escolares.

La UNESCO documenta el costo en varones de bachillerato. Los economistas registran el aumento del empleo informal juvenil. Mancera y Nuño describen la pérdida del carácter compensatorio y la ausencia de mecanismos de permanencia. El gobierno responde con más beneficiarios y menos recursos por cabeza.

Este modelo no busca formar ciudadanos autónomos. Busca administrar una base amplia de jóvenes y familias mediante transferencias incondicionales. La matrícula cae donde más importaba el incentivo. El empleo informal sube donde faltan recursos suficientes. La sobreestimación de inscritos mantiene la apariencia de éxito.

El futuro de estos programas, según Mancera, es la continuidad pese a las deficiencias de diseño y la falta de evaluación de impacto en asistencia. La 4T prioriza el volumen sobre la calidad, el padrón sobre el aula, el control sobre la formación. Los jóvenes pagan el precio en oportunidades reales de estudio y movilidad.

La evidencia internacional y los comparativos nacionales coinciden: sustituir un programa focalizado y condicionado por uno expansivo e incondicional reduce la permanencia escolar de los más pobres. El control de los jóvenes se construye con cifras de beneficiarios, no con aulas llenas ni con trayectorias educativas sostenidas.

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con Víctor Hernández