Defensa de la soberanía: instrumento de distracción e intimidación para la oposición

Defensa de la soberanía: instrumento de distracción e intimidación para la oposición

SIN CENSURA

21 de octubre de 2026

Por: Víctor R. Hernández

La detención de César Jáuregui Moreno no es un acto de soberanía. Es el mejor ejemplo de una justicia selectiva que sacrifica a un panista mientras protege a morenistas acusados por Estados Unidos.

El origen del caso está en abril de 2026. En El Pinal, municipio de Morelos, Chihuahua, un operativo contra un narcolaboratorio contó con agentes de la CIA. Dos de ellos y dos elementos mexicanos murieron en un supuesto accidente. Jáuregui, entonces fiscal estatal, renunció días después. El 17 de octubre la Fiscalía de Chihuahua lo detuvo por ejercicio ilegal del servicio público y coalición. Un juez le otorgó libertad condicional.

Minutos después la FGR lo reaprehendió por traición a la patria. El argumento: permitió la intervención no autorizada de extranjeros en territorio nacional. Lo trasladaron a El Altiplano.

En la mañanera Claudia Sheinbaum señaló a Jáuregui como el principal responsable. Deslindó a Maru Campos y afirmó que no hay pruebas que la involucren directamente. Dijo que Ernestina

Godoy investiga otros delitos, posiblemente ligados a extorsión y casinos.

“Nosotros no hacemos pactos políticos con la justicia”, sostuvo. “Imagínense ponerse de acuerdo con gobernadores para ver a quién metes a la cárcel, no”. La frase sonó contundente. Los hechos la contradicen.

Maru Campos respondió con una declaración que ahora resulta sospechosa. “Nadie que haya servido en mi gobierno está por encima de la ley. Aquí no se protege a nadie ni se persigue a nadie”. Ofreció colaborar con la FGR.

El contraste es demoledor. En abril de 2026 el Departamento de Justicia de Estados Unidos formalizó acusaciones contra Rubén Rocha Moya y Enrique Inzunza Cázarez. Se les imputa conspiración para importar narcóticos y vínculos con Los Chapitos.

Rocha pidió licencia y ha negado los cargos. Inzunza se separó de la bancada de Morena, reapareció en el Senado y conserva el fuero. Ninguno ha sido detenido en México. Jáuregui, panista y fuera del poder, sí.

La crítica en redes y desde la oposición no es gratuita. Se lee como una “ofrenda” envuelta en el discurso de soberanía para calmar la presión de Trump y la DEA. Mientras se blinda a los propios.

Fernando Belauzarán lo resumió con precisión. Acusar de traición a la patria por aceptar colaboración de la CIA para destruir narcolaboratorios es el peor mensaje posible a Washington. Allá lo interpretarán como confirmación de colusión.

La periodista Tere Vale lo planteó con sarcasmo. “¿Entonces van a detener a todos los Traidores a la Patria? No les va a alcanzar el tiempo…

Empezando con @lopezobrador_”. La pregunta queda en el aire.

La retórica de “no hay pactos” se desmorona. La detención de un exfiscal opositor se presenta como defensa de la soberanía. La inacción frente a acusaciones formales de EE.UU. contra altos funcionarios morenistas se justifica con la presunción de inocencia.

Es el mismo doble estándar de la 4T desde el sexenio de López Obrador. La justicia se aplica con rigor selectivo según el color político y la utilidad coyuntural. En Chihuahua cayó un panista, con la complicidad de la gobernadora Campos. En Sinaloa los morenistas acusados siguen libres.

Maru Campos intenta distanciarse. El mensaje que queda es otro. La “traición a la patria” se negocia y se convierte en arma política de un solo filo. Se usa contra quien no es de la casa.

Para 2027 esta narrativa tiene costo. La 4T insiste en que combate al crimen sin distinción. Los hechos muestran lo contrario: se entrega una cabeza opositora para enviar un claro mensaje de advertencia a la oposición, mientras se protege a la propia gente.

La soberanía que se invoca es retórica. La que se ejerce es la de la impunidad selectiva. El caso Jáuregui no cierra nada. Abre preguntas de fondo: ¿Negociaron Maru y Claudia?

¿Hasta dónde llegará la 4T en su afán de pretender distraer la atención de los mexicanos y frenar la narrativa de la oposición de que se está ante un narco partido (Morena) y un narco estado (el que hoy administra Morena a nivel federal)?. ¿Le alcanzará para recuperar la credibilidad de cara al 2027?

La Mirada holística de la Información

En Medio de los Medios

con Víctor Hernández