Sin Censura
Por Víctor R. Hernández.
México está viviendo una escena que debería ser imposible en un país que presume modernidad: el regreso de una epidemia que ya estaba derrotada.
El sarampión, esa enfermedad viral prevenible con una vacuna básica, hoy está cobrando vidas en territorio mexicano. No por fatalidad biológica. No por accidente. Sino por irresponsabilidad política.
Los datos hoy, son preocupantes: 7 mil 168 casos confirmados y 24 defunciones, al corte oficial del 19 de enero de 2026, según el Informe Diario del Brote de Sarampión de la Secretaría de Salud.

Y como si fuera poco, México está a punto de perder la certificación internacional de país libre de sarampión, un reconocimiento que costó décadas construir y que Morena ha estado a punto de destruir en menos de un sexenio. La OPS evaluará la situación el 13 de abril, y el gobierno tiene apenas dos meses para evitar el desastre.
No es una alerta sanitaria.
Es una humillación histórica.
Morena no sabe gobernar: sabe improvisar; sabe destruir.
¿Por qué estamos aquí?
Porque Morena simplemente no sabe gobernar. Todo lo que toca lo convierte en crisis: la salud, la obra pública, la seguridad, la educación. La incompetencia ya no es anécdota: es política de Estado.
El sarampión no es un fenómeno natural.
Es el resultado de un país abandonado en lo elemental.
Tres años sin protección adecuada fueron una bomba de tiempo. Hoy estalló.
Y estalló porque el régimen morenista desmontó lo que funcionaba: la vacunación sistemática, la logística sanitaria, la prevención, el control epidemiológico.
El desplome de la vacunación: la mentira oficial
El discurso intenta justificarse con la pandemia. Pero los datos del propio gobierno lo desmienten.
La caída no ocurrió en 2020 o 2021, los años críticos del COVID. La caída real vino después, cuando Morena ya gobernaba sin excusas.
- En 2024, México reportó apenas 80% de cobertura en la primera dosis triple viral.
- Y un escandaloso 69% en la segunda dosis, cuando se necesita 95% para impedir brotes.
Esto no es un “detalle técnico”: es la diferencia entre un país protegido y un país infectado.
Morena rompió la tendencia histórica:
- Zedillo: 93%
- Fox: 96%
- Calderón: 97%
- Peña Nieto: 93%
- López Obrador: 86%

El obradorismo convirtió la prevención en ruina.
Durango también entra al mapa de la negligencia
Durango confirmó ya su primer caso positivo de 2026, acumulando 41 casos desde 2025. La enfermedad se expande, mientras el gobierno federal vive atrapado en propaganda.
La epidemia avanza mientras la narrativa oficial se maquilla.
Medicamentos oncológicos: el crimen del desabasto
Sheinbaum dice que “hay medicamentos de cáncer en todos los centros”.
Eso es falso.
Organizaciones como Nariz Roja y colectivos de padres de niños con cáncer denuncian carencias constantes y movilizaciones nacionales por la falta de tratamientos.
En salud, un tratamiento incompleto no es “un pequeño faltante”:
es una sentencia.
VIH: inventarios en papel, vacío en clínicas
Otro ejemplo del colapso morenista: el VIH.
El gobierno presume inventarios nacionales de antirretrovirales, pero en los estados se vive escasez crítica.
Mientras reportan existencia, las clínicas reciben migajas. La cadena de distribución está rota, y los pacientes viven en incertidumbre mensual.
La salud pública se volvió un sistema de simulación.
El sarampión es solo el síntoma
El sarampión no es el verdadero escándalo.
El escándalo es que México está retrocediendo décadas.
Que enfermedades erradicadas regresan.
Que niños mueren por fallas administrativas.
Que la vacunación cayó por negligencia.
Que el Estado ya no garantiza lo mínimo.
Y todo esto ocurre bajo un régimen que se llena la boca con la palabra “bienestar” mientras fabrica precariedad sanitaria.
Morena no construyó un sistema de salud como Dinamarca.
Construyó un país vulnerable como los peores ejemplos del continente.
Hoy el sarampión vuelve como metáfora perfecta del obradorismo:
una tragedia prevenible convertida en desastre nacional.
Y lo peor: todavía quieren que aplaudamos.