Predial: el pegamento que fortalece la alianza PRI-PAN para 2028

Sin Censura.

Por Víctor R. Hernández G.

El evento realizado ayer por la mañana en uno de los territorios de Papá Lobo (Martín Soriano), envía el claro mensaje que la disputa por el poder político 2028 ya está en marcha y lo que han propiciado Movimiento Ciudadano, Morena y PT, con sus feroces críticas al gobierno de José antonio Ochoa es acelerar los trabajos de fortalecimiento de la alianza PRI y PAN para las próximas contiendas electorales: 2027 y 2028, pero, particularmente la que celebraremos en dos años.

En política, pocas cosas son más reveladoras que el escándalo organizado. Cuando un tema fiscal se vuelve escándalo, gritería y propaganda; cuando un ajuste administrativo se convierte en arma mediática, estamos ante una señal inequívoca: no se discute el impuesto, se disputa el poder, particularmente por aquellos acostumbrados a vivir como reyes de la pluma y dictar órdenes a diestra y siniestra y que hoy no representan nada y ofrecen sus servicios al mejor postor.

El aumento al impuesto predial en Durango no es, en el fondo, una controversia contable. Es el pretexto perfecto. El instrumento ideal para el golpeteo de quienes entienden que el alcalde Toño Ochoa no es solamente el presidente municipal: es la pieza más visible, más consolidada y más incómoda del proyecto opositor (en Durango) que ya mira hacia 2028.

Porque lo que está en juego no es un recibo, sino una ruta, un proyecto: Durango.

Durango es hoy un referente en la política electoral nacional: la alianza PRI–PAN no solo sobrevivió, sino que se ha convertido en una formula ganadora con se suman esfuerzos. Ganó la capital, se controla (por la acción de la política y el diálogo) el Congreso local, se volvieron a ganar decenas de alcaldías, y lo más importante: le propinó contundentes triunfos a Morena en 2022, 2024 y 2025, cuando el régimen parecía invencible.

Esas victorias siguen doliendo. Y por eso el ataque no se detendrá.

El predial se ha convertido en el nuevo combustible de una narrativa fabricada: la del “abuso”, la del “castigo ciudadano”, la del “alcalde insensible”. Pero la verdad es mucho más brutal y simple: gobernar una ciudad en 2026 cuesta. Y cuesta más cuando la federación asfixia a estados y municipios, recorta recursos, centraliza el presupuesto y abandona las responsabilidades básicas.

Y eso la ciudadanía lo ha entendido, por eso, hasta esta semana, se ha volcado a pagar su impuesto predial, ignorando los llamados de la necedad y frustración.

Toño Ochoa decidió algo que muchos políticos cobardes evitan: hablar de frente.

Ayer, explicó con claridad quirúrgica la dimensión real de las finanzas municipales: un presupuesto superior a 4 mil 200 millones de pesos, donde el predial representa apenas el 11.7%. De cada peso que entra, 70 centavos se van a nómina, 23 a la operación diaria, y solo 7 centavos quedan para construir ciudad.

Esa es la realidad. Lo demás es propaganda.

Y ante esa realidad, Durango optó por lo único responsable: fortalecer ingresos propios para responder a lo urgente. Agua potable, pavimentación, bacheo, obra social, salarios dignos para quienes sostienen la maquinaria municipal. Porque una ciudad no se administra con discursos: se administra con servicios.

El reto del agua, por ejemplo, no es un asunto menor: es salud pública, es justicia social, es dignidad. La interconexión de macrotanques en el norponiente para garantizar agua 24 horas no es un lujo: es una transformación histórica.

Lo mismo ocurre con el millón de metros cuadrados pavimentados y el objetivo de llegar a dos millones. Con 300 calles rehabilitadas en 2026. Con la modernización de bulevares, semáforos, señalización, videovigilancia desde el C2.

Eso es ciudad. Eso es gobierno.

Y ayer ocurrió algo políticamente mayor: el gobernador Esteban Villegas no solo acompañó al alcalde. Mandó un mensaje contundente, casi doctrinario: “Toño es el camino”.

En tiempos donde los aliados se esconden ante la presión, Esteban dio respaldo abierto, frontal, sin titubeos. Reconoció que las decisiones difíciles incomodan al principio, pero generan resultados con el tiempo. Y remató con visión: “2026 será el año de las mejores obras del municipio de la capital y en el resto del estado”.

Ese evento no fue solo un Programa Anual de Trabajo. Fue un acto de definición política.

Toño Ochoa está siendo atacado porque está creciendo. Porque gobierna con orden, porque presenta planes, porque informa cada bimestre, porque apuesta por participación ciudadana con 47 obras del Presupuesto Participativo, incluso en la zona rural.

Lo atacan porque funciona.

Y lo atacan porque representa la posibilidad real de que Durango siga siendo el territorio donde Morena no pudo entrar. Donde el discurso hegemónico no alcanzó. Donde la alianza opositora no solo resiste, sino avanza.

Aquí no se trata de predial. Se trata de 2028.

Y Durango ya entendió la jugada: quien hoy exige agua, calles, seguridad y servicios, no puede caer en la trampa del golpeteo fácil. Gobernar no es quedar bien. Gobernar es tomar decisiones responsables para que la ciudad no se hunda mañana.

Durango tiene orden. Durango tiene futuro.

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con Víctor Hernández