Sin Censura.
Por Víctor R. Hernández
Morena comienza a experimentar, sin excepciones ni atajos discursivos, lo que le ocurre a todo partido que confunde hegemonía con permanencia: el desgaste multicausal del ejercicio del poder. Las encuestas recientes en varias entidades gobernadas por el partido guinda no sólo reflejan fluctuaciones electorales normales, sino síntomas estructurales de agotamiento político, administrativo y moral.
El análisis publicado el 3 de diciembre por Jaime Ramos en Político.mx resulta particularmente revelador porque desmonta, con datos duros, la narrativa de invencibilidad que Morena ha intentado sostener desde Palacio Nacional. Rumo a las elecciones de 2027 —donde estarán en juego 17 gubernaturas, además de alcaldías y la Cámara de Diputados— el partido en el poder enfrenta un escenario mucho menos cómodo de lo que públicamente admite.

De esas 17 entidades, Morena gobierna hoy 12 estados: Baja California, Baja California Sur, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas. Aunque en varias de ellas aún conserva ventaja, las tendencias empiezan a mostrar grietas profundas en al menos tres casos emblemáticos.
Baja California Sur: cuando la ventaja se evapora
En Baja California Sur, bajo el gobierno de Víctor Manuel Castro Cosío, las encuestas de Rubrum y Logicallevidencian una caída acelerada del morenismo. En octubre, Morena superaba al PAN por más de nueve puntos porcentuales; para noviembre, la distancia se redujo a apenas 2.6 puntos.
Más allá de las variaciones metodológicas, la tendencia es clara: Morena ya no crece, resiste. Y cuando un partido pasa de expandirse a defender posiciones, entra en una fase distinta del ciclo político: la del desgaste visible. En un estado donde la alternancia ha sido constante, el oficialismo comienza a perder el control del tablero.
Campeche: autoritarismo, censura y desgaste
En Campeche, gobernado por Layda Sansores, el deterioro no es sólo electoral, sino institucional. Los señalamientos de censura tras el caso del periodista Jorge González Valdez han tenido un costo político tangible.

La encuesta más reciente de Demoscopia Digital coloca a Movimiento Ciudadano a solo 6.6 puntos de Morena, cuando apenas en septiembre la ventaja guinda superaba los 11 puntos. Incluso en el tracking de Rubrum, donde Morena conserva ventaja, se observa una caída pronunciada: de 15 a 9.1 puntos en apenas un mes.
Campeche confirma una regla básica: el autoritarismo comunicacional no fortalece gobiernos; los debilita.
Michoacán: crisis de seguridad y ruptura social
El caso de Michoacán es aún más grave. El asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, aceleró una crisis de gobernabilidad que Morena no ha sabido contener. Las encuestas de Massive Caller y Logicall muestran descensos claros en la preferencia electoral del partido guinda, con caídas de hasta 3.4 puntos porcentuales en un solo mes.
El dato más inquietante no es sólo la pérdida de apoyo a Morena, sino el crecimiento de las opciones independientes, que ya superan al PRI en intención de voto. Cuando la ciudadanía opta por salidas fuera del sistema partidista, lo que expresa no es alternancia: es hartazgo.
El “Coloso de Barro”: la tesis que explica el fenómeno
Las encuestas analizadas por Jaime Ramos coinciden con la tesis planteada por Jorge Suárez-Vélez en su columna El Coloso de Barro, publicada el 4 de diciembre en Reforma. La metáfora es precisa: Morena no se derrumba por un golpe externo, sino por su propia fragilidad estructural.
1. Declive político y políticas ineptas
La popularidad de la actual Presidenta —lejos de consolidarse— ha caído 15 puntos según encuestas creíbles. El gobierno resiente una combinación letal de ineptitud administrativa, decisiones erráticas y una negativa sistemática a corregir errores, optando en su lugar por el reparto de recursos como anestesia social.
2. Deterioro fiscal y endeudamiento
México enfrenta un déficit estructural cercano al 5% del PIB. La deuda pública podría alcanzar el 65% del PIBhacia 2027, impulsada por el financiamiento de programas sociales sin respaldo productivo ni reforma fiscal. Morena heredó estabilidad; dejará vulnerabilidad.
3. Crisis energética y colapso de Pemex
La política energética se ha convertido en una camisa de fuerza para el desarrollo industrial. Pemex arrastra deudas superiores a 500 mil millones de pesos con proveedores, mientras la producción petrolera amenaza con caer por debajo del millón de barriles diarios, muy lejos de los 2.6 millones prometidos por López Obrador.

Corrupción y crimen: el barro que sostiene al coloso
El punto más delicado —y el que la oposición aún no termina de capitalizar— es la corrupción estructural ligada al crimen organizado.
El llamado huachicol fiscal se ha convertido en el mayor negocio de la delincuencia organizada, superando al narcotráfico. Sólo por IEPS no cobrado, el daño al erario durante el sexenio de López Obrador asciende a 554 mil millones de pesos, una cifra equivalente a diez Segalmex por año.
Existen señalamientos graves sobre el conocimiento previo del expresidente respecto a estas redes desde 2020, así como presuntos vínculos entre altos funcionarios, estructuras partidistas y financiamiento ilícito de campañas. Si estos hechos se acreditaran jurídicamente, la legislación mexicana permitiría incluso la pérdida del registro de un partido político.
Conclusión: Morena ya no avanza, resiste
Morena no está colapsando aún, pero tampoco avanza. Ha entrado en la fase más peligrosa para cualquier régimen: la de la defensa sin proyecto, la retórica sin resultados y el poder sin autoridad moral.
Las encuestas en Baja California Sur, Campeche y Michoacán no son anomalías: son advertencias. El coloso no se derrumba de golpe; se agrieta primero. Y esas grietas, hoy, ya son visibles en el mapa político del país.