Sin Censura.
Por: Víctor R. Hernández G.
México no es solo un mapa dividido en 2,471 municipios; hoy, es un tablero de ajedrez donde el crimen organizado mueve las piezas con una precisión que avergüenza al Estado. Los datos extraídos del hackeo a la Sedena por el grupo Guacamaya y publicados por El Universal, no dejan lugar a dudas: el 75% del territorio nacional tiene presencia de algún grupo delictivo. Vivimos en el país de los cárteles, donde la autoridad más cercana al ciudadano —el municipio— es también la más vulnerable.
El diagnóstico es gélido. En 1,198 municipios se tiene registro con nombre y apellido de al menos una banda, célula o cártel. El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se ha expandido como una mancha de aceite, operando en el 20% del territorio, muchas veces como fuerza única, como ocurre en regiones de Quintana Roo y San Luis Potosí.
Sin embargo, el Cártel de Sinaloa (o del Pacífico) mantiene su hegemonía histórica. Es particularmente relevante para nosotros notar que en Durango y Chihuahua, este grupo opera sin rivales en el 40% de sus zonas de influencia. Esta “pax narca” o control vertical es lo que permite que, en el papel, ciertas zonas parezcan tranquilas, cuando en realidad la estructura de mando es simplemente incontestable.
La Democracia bajo Asedio
El problema no es solo la violencia, sino la extracción de la democracia. Como bien señala Luis Carlos Ugalde, director de Integralia, durante una larga entrevista con El Universal, el crimen no busca derrocar al gobierno, busca administrarlo. Quieren las alcaldías para controlar la obra pública, poner a sus proveedores, manejar a la policía municipal y blanquear capitales en la economía local. En estados como Sinaloa, el propio gobernador Rubén Rocha ha admitido que los aspirantes deben, en ocasiones, “pedir permiso” a las jefaturas locales.
¿Blindaje o Simulación?
Ante la próxima reforma electoral, la pregunta es obligada: ¿Vamos a legislar para el control político o para la supervivencia del Estado? Las propuestas de expertos como Francisco Rivas y el magistrado Felipe de la Mata deben tomarse con seriedad:
- Nuevos Métodos de Elección: Evaluar el voto electrónico en zonas “calientes” para evitar la coacción física y, en casos extremos, que el Congreso o el Senado designen autoridades donde no existan condiciones mínimas de seguridad.
- Filtros de Inteligencia: La “8 de 8” es insuficiente. Se requiere que la UIF rastree el dinero de las campañas en tiempo real. El amor y el dinero no se pueden ocultar; el financiamiento ilícito, tampoco.
- Causales de Nulidad: Es momento de que la ley contemple explícitamente la anulación de una elección por intromisión del crimen organizado.
Conclusión
Si la reforma electoral no establece mecanismos extraordinarios para una situación que ya es atípica a nivel mundial, estaremos condenados a procesos estéticos. No podemos seguir enviando candidatos a la guerra con un escudo de papel. Si no se blinda la soberanía municipal, la sumatoria de gobiernos débiles terminará por entregarle el país, de forma definitiva, a quienes no fueron elegidos en las urnas, sino en los búnkeres.