Morena, una serpiente que se muerde la cola

Sin Censura

Por: Víctor R. Hernández G.

La CNTE, esa organización de maestros de la izquierda radical, está desatada. Con cuerdas derribaron y vandalizaron las figuras de futbolistas instaladas en Paseo de la Reforma. Las golpearon con palos, les quitaron la ropa, arrancaron el balón decorativo y quemaron los uniformes. Tuvieron que llegar los bomberos a apagar el fuego. Solo se salvó la figura con el uniforme de México.

Bloquearon Reforma desde el Caballito hasta Chapultepec, afectando también los carriles centrales del Circuito Interior en ambos sentidos. Amenazan con boicotear el Mundial de Futbol 2026, que arranca en nueve días. Y nadie los para.

Este caos no es un accidente. Es creación pura de la 4T.

En 2013, con la reforma educativa de Enrique Peña Nieto, la CNTE fue reducida a un grupúsculo. Perdió el control de las plazas magisteriales —que antes se repartían por lealtad y no por mérito— y le congelaron el financiamiento. Sin poder y sin dinero, quedó prácticamente muerta.

Entonces llegó Andrés Manuel López Obrador. La CNTE apostó todo por él y él les cumplió. Desapareció la reforma educativa, les regresó el poder, les inyectó miles de millones de pesos y les entregó de nuevo el control de la educación en varios estados. Morena revivió a la serpiente.

Ahora, con Claudia Sheinbaum, los mismos maestros que ayudaron a ponerla en Palacio Nacional exigen más: más dinero, más poder, más concesiones. Y como no les basta, hacen lo que siempre han hecho: marchar, bloquear, vandalizar y paralizar.

En Oaxaca, Guerrero y Chiapas tienen escuelas cerradas. En la Ciudad de México han convertido el centro en un caos, cerrado comercios, enfrentado a la policía (un maestro perdió un ojo) e incluso impidieron que la Presidenta se reuniera presencialmente con el vicepresidente de España, obligándola a una videollamada.

La CNTE es el monstruo que Morena creó y ahora no puede controlar.

Porque en el fondo son aliados históricos. Votaron por López Obrador, votaron por Sheinbaum y Morena les pagó resucitándolos. Hoy esa factura les está pasando. La serpiente se muerde la cola.

Mientras esto ocurría en Reforma, una comisión de la CNTE estuvo cuatro horas en la Secretaría de Gobernación con Rosa Icela Rodríguez, Mario Delgado y Martí Batres. Salieron sin acuerdos. No hay fecha concreta para que Sheinbaum los reciba. Por eso anunciaron que el plantón en el Centro Histórico continúa.

El gobierno federal emitió un comunicado tibio: “respetamos la manifestación pacífica, pero condenamos la violencia y el vandalismo”. Palabras que suenan huecas cuando los responsables del desastre son ellos mismos.

Este es solo un aperitivo de lo que puede venir. La CNTE tiene el Mundial en la mira y sabe que tiene a Morena contra la pared. Si intensifican las acciones, el costo político y de imagen será brutal.

Morena revivió a la CNTE pensando que sería su aliado incondicional. Hoy ese aliado se ha convertido en su peor pesadilla.

Y se lo tienen que comer completo. Sin excusas. Sin culpar al “neoliberalismo” ni al PRIAN. Ellos lo crearon. Ellos lo alimentaron. Ahora que lo resuelvan.

La Mirada holística de la Información

En Medio de los Medios

con Víctor Hernández