Sin Censura.
Por: Víctor R. Hernández G.
El anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre el llamado “Sistema Nacional de Salud Universal” no es una política pública; es un asalto contable. Bajo el barniz del humanismo y la “buena intención” socialista, se esconde una decisión administrativa temeraria que ignora las leyes de la física presupuestaria y, lo más grave, los derechos de propiedad de millones de trabajadores mexicanos. Reflexionemos sobre los siguientes elementos:
1- La Expropiación de Facto
Para cualquier profesional de la administracion, los activos tienen dueño. El IMSS no es una extensión del patrimonio del Gobierno Federal; es una entidad tripartita donde el Estado es, en términos estrictos, un socio minoritario. La mayor parte del flujo que mantiene vivos a los hospitales proviene de las cuotas obrero-patronales.
Cuando la Presidenta decide, por decreto y sin pasar por el Consejo Técnico, que cualquier ciudadano puede ocupar una cama o solicitar una cirugía en instalaciones pagadas por derechohabientes, está cometiendo una disposición indebida de activos. Es populismo redistributivo con dinero ajeno. Está “expropiando” el servicio de quienes pagan para dárselo a quienes el Estado ha sido incapaz de atender a través de sus propios canales (como el fallido IMSS-Bienestar).
2- Matemáticas de la Escasez
Si hoy el sistema ya está destruido —con cirugías aplazadas por años (más de 14 mil), desabasto crónico de medicamentos y una infraestructura que pide a gritos mantenimiento—, la ecuación de Sheinbaum solo tiene un resultado: el colapso sistémico.
- Dilución de la Calidad: No se anunciaron 40,000 médicos nuevos ni 50 hospitales adicionales. La orden es simple: “atender a más con lo mismo”. En cualquier industria, esto se llama degradación operativa.
- El Mito de Dinamarca 2.0: Seguimos gobernando con un lápiz y un papel en las rodillas. La Presidenta olvida que la legitimidad de sus 35 millones de votos no le otorga facultades para violar la naturaleza jurídica de las instituciones. La ley, para esta administración, sigue siendo un “estorbo” que se salta con retórica.
3- Los Cómplices del Silencio
Lo más alarmante no es solo la propuesta, sino la atonía de los sectores. ¿Dónde están los organismos empresariales? ¿Dónde está el grito de los sindicatos que ven cómo les arrebatan la exclusividad de un servicio por el que sus agremiados cotizan (pagan) cada quincena?
El silencio de la IP y de los liderazgos sindicales es una mezcla de miedo y pragmatismo cortoplacista. Han decidido no creer en la vigencia de la ley, permitiendo que la Presidenta administre la realidad como si fuera un sueño guajiro.

4- Administrando la Miseria
Sheinbaum se encamina a ser la “administradora de la miseria”. Al intentar convertir al IMSS en el vertedero de todas las carencias del Estado, no va a elevar el nivel de salud de los que no tienen; va a hundir al nivel del suelo a los que aún tenían una esperanza de atención.
Es una bandera política levantada sobre las ruinas de un sistema que ya no da más de sí. Al final del día, cuando el medicamento no llegue y la cama no esté disponible, la “buena intención” será papel mojado en un país donde morir en la lista de espera se ha vuelto la norma institucional.
La ley no fue límite para el antecesor que hoy está en la Chingada, y parece que para la sucesora, es simplemente inexistente.